¿Quieres saber qué es el paño de pureza o perizonium? Os aconsejamos leer este artículo en el que compartimos este estudio histórico artístico realizado por la Hermandad de los Ferroviarios de Granada. Un artículo muy interesante que queríamos compartir con todos los egabrenses.

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Comencemos con el “paño de pureza” o perizoma una especie de subligaculum etrusco y romano. La primera noticia que tenemos sobre esta prenda. La encontramos en el evangelio apócrifo de Nicodemo (10;1)

“cuando llegó al lugar que se llamaba Gólgota los soldados le desnudaron sus vestiduras y le ciñeron un lienzo”.

Nicodemo (10;1)

A esta cita podemos añadir las puntualizaciones que ciertos místicos han añadido. Como es el caso de Ana Catalina Emmerich en su “revelación” sobre “La amarga pasión de Cristo”. Donde un sobrino de San José, llamado Jonadab, lo volvió a cubrir o incluso el exagerado detalle que nos cuenta sor María Jesús de Ágreda en la “Mística Ciudad de Dios”. En el cual ni siquiera pudieron quitarle el ropaje que llevaba “pues llegando a tocarlo se les quedaban los brazos yertos y helados.

Representaciones del paño de pureza

Desde el principio de las representaciones artisticas del concepto de Jesús crucificado, observamos esta pieza textil anudada en la cintura del Redentor (como por ejemplo la imagen tallada en la puerta de la basílica de Santa Sabina en el Aventino romano del siglo VI).

También denominado Linteus, en Andalucía se le suele llamar sudario. Aunque este término es más correcto utilizarlo para referirnos al lienzo de tela que se utilizó para el descendimiento. Utilizado para el traslado al sepulcro o con el que envolvieron su cuerpo muerto en la tumba. Las distintas formas de ser colocados estos paños o lienzos de pureza, sirven a los historiadores y expertos para datar cronológicamente las distintas imágenes y no es tema baladí.

Detalle paño de pureza Cristo de la Sangre Hermandad de los Remedios y Vera Cruz de Cabra
Cristo de la Sangre, Hermandad de los Remedios y Vera+Cruz

Por ejemplo, si nos vamos al Románico, la talla de Cristo sufriente y prácticamente desnudo nos indica la modalidad helenística. En una época donde los Cristos crucificados eran representados en majestad (ver las obras catalanas del taller de Ripoll), la representación occidental de Cristo en la cruz solo con el perizoma (talleres de Erill y de Vergell) llega a considerarse de categoría superior (Bastardes).

Ya en este periodo artístico los paños de pureza son realmente extraordinarios, ejecutados con gran perfección y originalidad, totalmente plisados, con marcados y bellos pliegues que ondulan de forma curiosa. Además se muestran ceñidos con una muy trabajada tira o faja simulando una gran calidad en los tejidos.

Ya en el Gótico, donde los detalles dolorosos del martirio y el realismo cobran toda la importancia (no olvidemos la influencia de los franciscanos y las “revelaciones celestiales” de la princesa sueca Santa Brígida) veremos paños de pureza con bellísimas decoraciones, de fondos blancos y estofados en oro (el tejido que estrena el Cristo de la Buena Muerte recuerda esa estética), con motivos florales. Vean el Cristo de las Batallas de la catedral de Palencia.

Será en el siglo XIV, cuando a mediados de esta centuria el perizoma comienza a alargarse para llegar a cubrir hasta las rodillas. En esta época nace una de las grandes devociones de nuestro país, el muy conocido Cristo de Burgos. Donde además de mil detalles (articulaciones con movimiento, pelo y uñas naturales, cubierto por piel de animal) observamos el paño de pureza convertido en faldellin de tela como pieza exenta para ser cambiado.

columna cabra detalle del paño de pureza
Cristo de la Columna de Cabra. Años 70.

Llegamos al Renacimiento, los paños de pureza han evolucionado acortándose o incluso desapareciendo. Observamos algunos modelos de crucificados completamente desnudos. Como los de Miguel Angel de 1492 en el Santo Espíritu de Florencia. O el crucificado de Brunelleschi de 1412 de la iglesia también florentina de Santa María Novella.

Cabe preguntarse, aunque para algunos expertos suponga casi herético, si fueron creados para exhibir su desnudez (seguro que sí) o para ser expuestos con un perizoma textil. Como es el caso del crucificado de Cellini realizado en mármol blanco de Carrara y que se venera actualmente en la basílica del Escorial.

El paño de pureza del Cristo de la Buena Muerte

Con todos estos antecedentes y muchos más que no se narran para no extendernos llegamos la original forma de presentar al “ferroviario” Cristo de la Buena Muerte. En la que se hace un homenaje a la historia y a la significación de los detalles. Como el nudo en el lado derecho del Señor o el color dorado, símbolo de realeza y solemnidad tan propio de la festividad de Cristo Rey.

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Cristo de la Buena Muerte, Granada

Leemos en el Evangelio de San Mateo:”…así será la venida del hijo del hombre (…) después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol y la luna no dará su luz…». Es en los tres evangelios sinópticos (Mateo,Marcos y Lucas) donde veremos que con la muerte de Cristo las tinieblas cubrieron toda la tierra y la cortina del Santuario se rasgó. Oscuridad profetizada en el libro del Amós capítulo ocho, versículo nueve:»… Y en pleno día tenderé tinieblas sobre la tierra.»Esto explíca el velo de tinieblas de terciopelo negro que se le ha colocado a nuestro crucificado y en dos partes como la cortina del templo.

Pero con estrellas bordadas que nos recuerdan que Él es el rey del universo y con sus brazos abiertos en la cruz abraza los astros y a toda la humanidad. Esta simbólica pieza propia de Cristos crucificados y muertos nos lleva al intervalo de horas desde la “sexta” hasta la “nona”(o sea desde las 12:00 del mediodía a las 15:00 de la tarde) del Viernes Santo, también es llamada “Vela” o “universo” y podremos verla con elementos como el sol y la luna o el Alfa y la Omega.

Toda la historia del hombre y su salvación en este detalle. Finalmente añadir que es el evangelista San Mateo, quien nos da más datos de lo acontecido con la muerte de Jesús. La tierra tembló, las rocas se rajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Todo esto ocurrió en el Gólgota, que quiere decir lugar o monte de la calavera.

El motivo de esta denominación es porque según una antigua tradición allí estaba enterrado Adán, el primer hombre. Por él nos llegó el pecado y ahí es crucificado el hombre por el cual nos llega la redención. Incluso, dice un evangelio apócrifo que la sangre de Cristo llegó a alcanzar la calavera de Adán. Un signo evidente del perdón de los pecados. Por este motivo podemos contemplar una calavera colocada los pies de la cruz, el árbol de la vida, de donde pende muerto por amor Dios hecho carne humana. En definitiva un bello conjunto que narra de forma gráfica un mensaje de esperanza, una luz en medio de las tinieblas que nos han tocado vivir.