Origen y evolución del traje de gitana ¡Conoce su historia!

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Marta Ayllón
18 Ago, 2025

El traje de gitana, también conocido como traje de flamenca, es uno de los símbolos más reconocibles de la cultura andaluza y una pieza imprescindible en cualquier feria o romería del sur de España. Con sus volantes, lunares y colores vivos, este atuendo representa tradición, identidad y evolución. Pero, ¿Cuál es realmente el origen del traje de gitana? ¿Cómo ha llegado a convertirse en el icono que es hoy? En este artículo, exploramos su historia, desde sus raíces humildes hasta su consolidación como emblema de moda y cultura.

Los orígenes humildes del traje de gitana

Lejos de surgir en los grandes salones o pasarelas, el traje de gitana tiene un origen humilde ligado al campo. A finales del siglo XIX, las mujeres jornaleras, especialmente las gitanas y campesinas, acudían a las ferias ganaderas vestidas con batas largas y ceñidas, adornadas con volantes en el bajo. Eran prendas cómodas para el trabajo, pero también tenían un cierto aire festivo cuando les añadían estos volantes y elementos decorativos de colores llamativos.

Fue en las ferias andaluzas, como la Feria de Abril de Sevilla, donde estas mujeres comenzaron a llamar la atención por su estilo particular. Aunque en un principio el traje no era considerado “de gala”, poco a poco su elegancia natural y su fuerte carga estética hicieron que las clases altas comenzaran a imitarlo, transformándolo en una prenda de prestigio.

Origen humilde del traje de gitana

Origen humilde del traje de gitana

La oficialización del traje de flamenca en 1929

El gran salto del traje de gitana llegó con la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. En aquel evento, se estableció oficialmente como el traje típico femenino andaluz. Desde entonces, ha estado presente en todas las ferias y celebraciones populares, convirtiéndose en una seña de identidad no solo de Sevilla, sino de toda Andalucía.

A partir de ese momento, el traje de gitana dejó de ser un simple atuendo de campesinas para convertirse en una prenda reglamentada, con patrones definidos y elementos reconocibles: cuerpo ceñido, escote, mangas de farol o largas, y una falda con varios volantes.

Evolución estilística: de la tradición a la pasarela

Con el paso de los años, el traje de gitana ha sabido adaptarse a las modas sin perder su esencia. En las décadas de los años 50 y 60, comenzaron a verse estampados con lunares (polka dots), colores más atrevidos y nuevas formas de volantes.

En los años 80 y 90, el traje se estilizó aún más, introduciendo nuevos tejidos, cortes asimétricos y aplicaciones de encaje gracias al trabajo de diseñadores como Vitorio y Luccino, Valentino o Yves Saint Laurent. Los diseños más recientes de trajes de flamenca y sus accesorios se presentan cada año en el Salón Internacional de la Moda Flamenca (SIMOF), un evento que se celebra desde 1995 en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla (FIBES). Este importante escaparate de la moda flamenca atrae alrededor de 65.000 visitantes anuales. En este certamen tienen cabida tanto diseñadores de reconocido prestigio como jóvenes promesas del sector. En su edición de 2018, se mostraron alrededor de 1.500 trajes creados por más de medio centenar de diseñadores.

Hoy en día, el traje de gitana puede ser corto, con escotes en la espalda, mangas abiertas o con infinitas combinaciones de colores y tejidos. Cada mujer elige su estilo, pero todas coinciden en una cosa: sentirse flamenca.

el traje de gitana

El traje de gitana

El traje de gitana y su papel en la cultura andaluza

El traje de gitana no es solo una vestimenta, sino una manifestación cultural de Andalucía. En romerías como la del Rocío o ferias como la de Jerez, Córdoba o Cabra, este traje acompaña a las mujeres en sus cantes, bailes y peregrinaciones. Es un símbolo de alegría, orgullo y feminidad.

Además, su estética ha influido en otras manifestaciones artísticas como la pintura, la fotografía o la danza flamenca, donde muchas bailaoras lo lucen con elegancia sobre el tablao. Un ejemplo es este conocido cuadro de Joaquín Sorolla, «La Cruz de Mayo» que data de 1911. En primer término y a la izquierda, fuente con pila octogonal. A la derecha, cuatro mujeres, vestidas de sevillanas, están bailando. Otras figuras contemplan el baile. Al fondo, la arquitectura del patio, con arcos de medio punto sobre columnas. Detrás de uno de los arcos se adivina el altar de la Cruz y junto a él, a la izquierda, una verja esquematizada.

La Cruz de Mayo de Joaquín Sorolla

La Cruz de Mayo de Joaquín Sorolla

Partes de un traje de gitana

Aunque hay muchas variantes, el traje de gitana tradicional se compone de:

  • Vestido ajustado al cuerpo, con escote pronunciado y volantes en la falda (pueden ser 3, 5, 7… según la moda).
  • Mantoncillo o mantón bordado sobre los hombros.
  • Peina y flor en el pelo, que suele recogerse en un moño bajo.
  • Pendientes grandes y pulseras.
  • Zapatos de tacón medio o alto, especialmente si se va a bailar sevillanas o flamenco.

Cada elemento tiene un valor simbólico y estético que refuerza la feminidad de quien lo lleva.

El traje de gitana es una prenda viva, que se transforma con cada generación. Aunque respeta una tradición centenaria, también ha sabido incorporar nuevos lenguajes de la moda. Es el único traje regional en España que cambia cada temporada, lo que lo convierte en una pieza única dentro del patrimonio cultural nacional. Gracias a esta capacidad de adaptación, el traje de gitana continúa siendo hoy una de las señas más visibles del alma andaluza, una prenda que combina historia, arte, identidad y emoción.

Directora y redactora de Cuaresma Egabrense. MAC fotografía. Ambientóloga y responsable de marketing.

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