Al igual que el que deshoja una margarita en los últimos suspiros de un verano agonizante, mientras espera ver caer la primera hoja caduca de un placentero otoño, donde la tabla cromática del horizonte nos eleva el alma y nos hace más melancólicos, más vulnerables, más benevolentes, así recorremos cada hoja del cronograma de septiembre.
Las caras de la Virgen de la Sierra
Al igual que el que deshoja una margarita, con un si o con un no, asi son las caras de la Virgen de la Sierra, su cara es tu cara interior, su cara es el espejo de tu alma.
La Virgen nunca te mira igual, Ella como faro espiritual, moral y divino, nunca te mira igual, o ¿eres tú el que no la mira igual?.
Si con los primeros rayos de sol del amanecer del 4 de septiembre, la ves sonreír, es porque tú estás sonriendo por dentro, ya no hay más esperas, llega el gozo y la felicidad, por eso ríe porque tú ríes en tu interior. Y esos días en los que no te mira a la cara, puede que tú estés perdido, no encuentres tu sitio en un mal día o el agobiante peso de la culpa autoimpuesta te condene al auxilio permanente de necesitarla.
Los más mayores del lugar, eran certeros, conscientes, expertos en analizar los sentimientos de la Virgen y sus gestos habituales, "Ella te mira al igual que tú estás por dentro", si tú ríes Ella ríe, si tú lloras o desfalleces Ella lo hará contigo, si tú has caído Ella caerá contigo para levantarte de nuevo, si no te mira es porque tú no la quieres mirar a Ella.

La Virgen tiene muchas caras, las mismas que conforman el arco iris de tus sentimientos más íntimos, aquellos que no le cuentas a nadie excepto a Ella, aquellos que tú no soportas por lo que pesan, pero Ella intercede, aquellos que te hacen más humano y más defectuoso. Las caras de la Virgen no son de Ella son las tuyas. Si tus preocupaciones se acentúan, su gesto se constriñe, si estás sufriendo como sufren las espinas entre las rosas, su rostro será compungido, si ríes y estás lleno de felicidad, su gesto será un vergel de belleza y su sonrisa serán el reflejo de tus ojos en Ella.
Las caras de la Virgen son cada una de las aristas de nuestra temporal vida terrenal, una arista por el dolor, otra por el desasosiego, otra por la culpa, otra por el desánimo, otra por el desengaño, otra por el desapego, otra por la bondad, otra por la felicidad, otra por la oscuridad que nos hace temblar por dentro, otra por el entusiasmo, otra por el reencuentro, otra por el amor y otra por el desamor.
La Virgen te mira a ti como tú te miras a ti mismo, no busques otrar explicación porque la conclusión final es esa. No encontrarás espejos más claros y sinceros que la cara de la Virgen de la Sierra, en su rostro enmarcado por el amor de sus hijos, estará tu ánimo, estarán tus esperanzas, estarán tus tristezas, en definitiva, en su cara estás tú.
¡Las caras de la Virgen!

