Judas Iscariote: la turbadora historia del apóstol que traicionó a Jesús y a los 12

3 Ago, 2026

Entre los doce apóstoles elegidos por Jesús, hay uno cuyo nombre se ha convertido, casi veinte siglos después, en sinónimo universal de traición: Judas Iscariote. Su figura sigue generando fascinación, debate teológico y controversia académica, ya que su historia plantea preguntas que ningún otro apóstol despierta: ¿por qué alguien tan cercano a Jesús terminó entregándolo? ¿Actuó por codicia, por decepción política o formaba parte de un plan mayor? Repasamos su vida y su historia con datos contrastados por los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles y la tradición cristiana posterior.

¿Quién fue Judas Iscariote?

Judas nació probablemente en Queriot (o Keriot), una localidad situada al sur de Judea, lo que lo convertiría, según esta hipótesis, en el único de los doce apóstoles que no procedía de Galilea, una región considerada en la época más humilde y alejada de los centros de poder religioso que Judea. De hecho, el sobrenombre "Iscariote" es interpretado mayoritariamente por los filólogos como "hombre de Queriot" (en hebreo, ish-Kerioth).

Existe, sin embargo, una segunda hipótesis sobre el origen de este apelativo, que lo relaciona con el término griego sikarios, usado para designar a los sicarios, un grupo de resistentes judíos que se oponían con violencia a la ocupación romana. Según esta interpretación, "Iscariote" podría reflejar una posible vinculación de Judas con estos movimientos de resistencia política, algo que encajaría con las expectativas mesiánicas de tipo político que buena parte del pueblo judío depositaba en la figura de Jesús.

Su nombre, Judas, era en realidad muy común en el siglo I: es la forma griega del nombre hebreo Judá, que significa "Dios está agradecido", y estaba asociado al recuerdo del héroe judío Judas Macabeo, protagonista de la exitosa revuelta contra el dominio griego en el siglo II antes de Cristo. Precisamente por la posterior fama de Judas Iscariote, este nombre, tan popular en su época, prácticamente dejó de usarse entre los cristianos con el paso de los siglos.

Judas Iscariote

El tesorero del grupo apostólico

Dentro del grupo de los Doce, desempeñaba un papel muy concreto: era el encargado de administrar el dinero común de los apóstoles, guardado en una bolsa. El Evangelio de Juan es especialmente crítico con su gestión, afirmando directamente que robaba de ese fondo común, una acusación que ningún otro evangelista formula con tanta claridad y que ha llevado a algunos estudiosos a señalar la codicia como uno de los posibles motivos de fondo de su traición.

Este mismo evangelio sitúa un episodio revelador poco antes de la Pasión: cuando María, hermana de Lázaro, unge los pies de Jesús con un perfume de gran valor, es Judas quien protesta, alegando que ese dinero podría haberse dado a los pobres, una objeción que el evangelista atribuye no a una preocupación real por los necesitados, sino a su interés por controlar el dinero.

La traición: treinta monedas de plata

El episodio central de su historia tiene lugar durante los días previos a la Pascua judía. Según los Evangelios, Judas se dirigió a los sumos sacerdotes del Sanedrín y se ofreció a entregarles a Jesús a cambio de dinero, un pacto sellado por treinta monedas de plata, una cifra que los evangelistas relacionan con una antigua profecía del Antiguo Testamento sobre el precio de un siervo despreciado.

Durante la Última Cena, Jesús anunció ante los Doce que uno de ellos lo traicionaría, provocando consternación entre los apóstoles, que preguntaron, uno tras otro, si se trataba de ellos. Según el relato evangélico, fue el propio Judas quien recibió, de forma velada, la confirmación de que era él el traidor.

Esa misma noche, en el huerto de Getsemaní, Judas condujo hasta Jesús a un grupo armado enviado por los sumos sacerdotes, y lo identificó ante ellos mediante un gesto que ha quedado grabado en la memoria colectiva como símbolo máximo de la traición: un beso. Ese gesto, conocido popularmente como "el beso de Judas", ha sido representado por incontables artistas a lo largo de la historia del arte, desde Giotto hasta Caravaggio.

El remordimiento y el final de Judas

Los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles ofrecen dos versiones distintas, aunque no necesariamente incompatibles, sobre el final de Judas.

Según el Evangelio de Mateo, tras ver que Jesús había sido condenado, Judas fue asaltado por un profundo remordimiento e intentó devolver las treinta monedas a los sumos sacerdotes. Al ser rechazado por ellos, arrojó el dinero en el templo y, desesperado, se ahorcó.

El libro de los Hechos de los Apóstoles, atribuido a Lucas, ofrece una versión ligeramente distinta: relata que Judas compró un terreno con el dinero de la traición y que, tras sufrir una caída, su cuerpo se rompió y sus entrañas quedaron esparcidas. Ese terreno pasó a conocerse entre los habitantes de Jerusalén como Acéldama, es decir, "Campo de Sangre".

Ambas tradiciones, combinadas por comentaristas cristianos posteriores, dieron lugar a la idea de que Judas se ahorcó y que, tiempo después, la rama o la soga cedieron, provocando la caída y rotura de su cuerpo descrita en los Hechos.

Matías, el sustituto entre los Doce

Tras la muerte de Judas, y para restaurar simbólicamente el número de doce apóstoles, los discípulos eligieron por sorteo a un sustituto entre quienes habían acompañado a Jesús desde el principio de su ministerio. La elección recayó en Matías, quien pasó a ocupar el lugar dejado por Judas dentro del colegio apostólico, según se narra en los Hechos de los Apóstoles.

El Evangelio de Judas: un texto apócrifo que sacudió la investigación bíblica

En 2006, la National Geographic Society dio a conocer la traducción oficial de un manuscrito copto conocido como el Evangelio de Judas, un texto apócrifo redatado probablemente en el siglo III, aunque basado en tradiciones gnósticas más antiguas, y hallado décadas atrás en Egipto. A diferencia de los evangelios canónicos, este documento no presenta a Judas como un simple traidor movido por la codicia, sino como el único discípulo capaz de comprender plenamente el mensaje de Jesús, quien le habría pedido explícitamente que lo entregara para permitir el cumplimiento de su destino.

Este hallazgo tuvo un fuerte impacto mediático y académico, aunque los especialistas coinciden en que se trata de un texto de tradición gnóstica, ajeno al cristianismo mayoritario de los primeros siglos y sin el respaldo histórico que sí sostiene a los cuatro evangelios canónicos.

Elementos legendarios añadidos con el paso de los siglos

Con el tiempo, la figura de Judas se fue rodeando de relatos de carácter marcadamente legendario, ajenos a los textos bíblicos. Uno de los más conocidos, recogido en fuentes medievales como La leyenda dorada, atribuye a Judas un origen dramático marcado por el parricidio y el incesto involuntarios, tras el cual se habría convertido en discípulo de Jesús buscando redención. Se trata de relatos de carácter simbólico y moralizante, propios de la literatura piadosa medieval, sin ningún fundamento histórico ni bíblico.

Judas Iscariote, un personaje que sigue generando debate

La figura de Judas continúa siendo objeto de intenso debate teológico y académico: mientras la tradición cristiana mayoritaria lo presenta como ejemplo extremo de la libertad humana mal empleada, capaz de traicionar incluso al propio Hijo de Dios, otras lecturas —tanto antiguas, como la del Evangelio de Judas, como contemporáneas— han intentado matizar o reinterpretar su papel dentro de la historia de la salvación.

Lo que resulta indiscutible, casi dos mil años después, es el peso simbólico que su nombre ha adquirido en la cultura occidental: la expresión "beso de Judas" sigue empleándose hoy en el lenguaje cotidiano para describir cualquier traición encubierta bajo una apariencia de lealtad o afecto, prueba de hasta qué punto su historia ha trascendido el ámbito estrictamente religioso.

¿Judas Iscariote es Santo?

No es venerado como santo por la Iglesia católica porque, según los Evangelios, traicionó deliberadamente a Jesús entregándolo a las autoridades a cambio de dinero, un acto de traición hacia el propio Hijo de Dios que la tradición cristiana considera radicalmente incompatible con la santidad.

A esto se suma que, a diferencia de otros discípulos que también fallaron en algún momento —como Pedro, que negó a Jesús pero después se arrepintió sinceramente y fue restaurado en su misión apostólica—, la tradición mayoritaria entiende que Judas no llegó a una verdadera conversión: su remordimiento lo llevó a la desesperación y al suicidio, en lugar de a pedir perdón y confiar en la misericordia divina. Por eso su figura ha quedado fijada en la memoria cristiana como el ejemplo por excelencia de la traición y del mal uso de la libertad humana, y no existe culto, festividad ni proceso de canonización asociado a su nombre.

De hecho, en el santoral no se encuentra ningún día que conmemore su festividad u onomástica, pero hay una tradición en la que se le recuerda el Miércoles Santo. Por otro ladom en diversas tradiciones populares de España y América Latina se celebra el tradicional Quema o Manteo de Judas el Domingo de Resurrección. Un rito satírico en el que se quema o apedrea a un muñeco que representa a Judas Iscariote.

No confundir a Judas Iscariote con San Judas Tadeo

Es importante no confundir a Judas Iscariote con San Judas Tadeo, ya que ambos comparten el nombre "Judas" pero se trata de figuras completamente distintas dentro del colegio apostólico. Mientras Judas Iscariote pasó a la historia como el apóstol que traicionó a Jesús, San Judas Tadeo fue otro de los Doce, hermano del apóstol Santiago el Menor, cuya vida y predicación no tienen relación alguna con la traición.

Muy al contrario, San Judas Tadeo goza de una enorme devoción popular como patrono de las causas difíciles e imposibles, precisamente porque durante siglos su nombre fue poco invocado por su similitud con el del traidor, hasta que su culto resurgió con fuerza a partir del siglo XX. Distinguir a ambas figuras resulta esencial para comprender correctamente la historia del cristianismo primitivo y evitar una confusión muy extendida entre los fieles.

Directora y redactora de Cuaresma Egabrense. MAC fotografía. Ambientóloga y responsable de marketing.