San Andrés Apóstol: la asombrosa historia del primer llamado, que se celebra el 30 de noviembre

31 Jul, 2026

Cada 30 de noviembre, la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa celebran a San Andrés, uno de los doce apóstoles de Jesús y, según la tradición, el primero de todos ellos en seguirlo. Hermano de Simón Pedro, pescador de oficio y testigo de algunos de los episodios más importantes del ministerio de Jesús, San Andrés dejó también una de las imágenes más reconocibles del cristianismo: la cruz en forma de aspa que hoy lleva su nombre. Repasamos su vida, su vocación, su predicación y su martirio, con datos contrastados por la tradición cristiana.

¿Quién fue San Andrés?

San Andrés nació en Betsaida, una pequeña población de Galilea situada a orillas del lago de Genesaret (también conocido como mar de Galilea o de Tiberíades). Era hijo del pescador Jonás y hermano mayor de Simón Pedro, con quien compartía tanto el origen familiar como el oficio de pescador. Según los Evangelios, la familia tenía también una casa en Cafarnaún, donde se hospedaba Jesús cuando predicaba en la ciudad.

Su nombre, Andrés, proviene del griego andréios, que significa "valeroso" o "varonil". A diferencia de otros apóstoles, no existe un nombre arameo o hebreo equivalente, lo que indica que sus padres eligieron para él directamente un nombre griego, algo habitual entre los judíos de Galilea que convivían con la cultura helenística de la época.

El primer discípulo: por qué se le llama "Protocletos"

Antes de seguir a Jesús, Andrés fue discípulo de Juan el Bautista. Según el Evangelio de Juan, cuando Juan el Bautista vio pasar a Jesús tras su ayuno en el desierto, exclamó: "He aquí el cordero de Dios". Al escuchar estas palabras, Andrés, junto a otro discípulo (tradicionalmente identificado con el propio evangelista Juan), decidió seguir a Jesús.

Este episodio es el motivo por el que la Iglesia ortodoxa conoce a San Andrés como Protocletos, término griego que significa "el primer llamado", ya que habría sido el primero de los futuros apóstoles en encontrarse con Jesús y comenzar a seguirlo, incluso antes que su propio hermano Pedro.

San Andrés
Apóstol San Andrés

"Hemos encontrado al Mesías": la llamada de Pedro

Tras ese primer encuentro, Andrés no se guardó el descubrimiento para sí mismo. El Evangelio de Juan narra que fue en busca de su hermano Simón para comunicarle, entusiasmado, que habían encontrado al Mesías, y lo llevó ante Jesús. Fue entonces cuando Jesús le dio a Simón el nombre de Pedro, la piedra sobre la que construiría su Iglesia.

San Juan Crisóstomo, uno de los grandes padres de la Iglesia, destacó precisamente esta actitud de Andrés: la de un hombre que, nada más descubrir un tesoro espiritual, corre a compartirlo con quien más quiere, en lugar de guardarlo para sí.

Poco después, Jesús llamó definitivamente a ambos hermanos mientras faenaban en el lago, invitándolos a dejar las redes para convertirse en "pescadores de hombres", tal y como recogen los Evangelios de Mateo y Marcos.

Andrés durante el ministerio público de Jesús

Aunque los Evangelios no lo sitúan tan frecuentemente en primer plano como a Pedro, Santiago o Juan, Andrés aparece en varios episodios significativos. Fue él quien, durante la multiplicación de los panes y los peces, informó a Jesús de que entre la multitud había un muchacho con cinco panes de cebada y dos peces, un detalle que precede al célebre milagro. También aparece junto a Felipe cuando unos griegos piden ver a Jesús poco antes de su pasión.

Andrés vivió junto a Jesús durante los tres años de su vida pública, fue testigo de sus milagros y enseñanzas y, tras la Resurrección, recibió junto a los demás apóstoles y la Virgen María al Espíritu Santo el día de Pentecostés, en forma de lenguas de fuego.

La predicación de San Andrés por Europa Oriental

Tras Pentecostés, la tradición sitúa a San Andrés predicando el Evangelio por regiones muy alejadas de Judea. Diversas fuentes antiguas lo relacionan con su labor evangelizadora en torno al mar Negro, llegando incluso, según algunas tradiciones, hasta los territorios que después formarían la Rus de Kiev, motivo por el cual es considerado patrón de Rusia y de Ucrania. Es también, por tradición, el fundador de la sede episcopal que dio origen al Patriarcado de Constantinopla, por lo que la Iglesia ortodoxa lo venera de forma muy especial.

Finalmente, predicó en Grecia, en la región de Acaya, donde su misión terminaría de forma trágica.

El martirio en la cruz de San Andrés

Según una antigua carta atribuida a los presbíteros de Acaya y recogida siglos después en La leyenda dorada de Santiago de la Vorágine, el procónsul romano Egeas, temeroso del éxito de la predicación de Andrés en Patras, ordenó azotarlo y después atarlo —no clavarlo— a una cruz en forma de aspa, la llamada cruz decussata o cruz de San Andrés.

La tradición sostiene que Andrés, al divisar la cruz, la saludó con devoción, considerándola un honor por recordarle la cruz de Jesús, y que permaneció atado a ella durante varios días, predicando a cuantos se acercaban hasta el momento de su muerte. Según esta tradición, habría pedido no ser crucificado como Jesús por considerarse indigno de morir de la misma manera, el mismo gesto que después repetiría su hermano Pedro en Roma, crucificado cabeza abajo.

Su martirio se sitúa hacia el año 60-63, durante el mandato de Nerón.

El viaje de sus reliquias

El destino de las reliquias de San Andrés es, en sí mismo, un relato fascinante. Sus restos permanecieron en Patras hasta el año 357, cuando fueron trasladados a Constantinopla por orden imperial. Durante la Cuarta Cruzada, a comienzos del siglo XIII, fueron sustraídos y llevados a Amalfi, en Italia, mientras que su cabeza acabó custodiada en la Basílica de San Pedro del Vaticano. En 1964, el papa Pablo VI devolvió el cráneo del apóstol a la ciudad de Patras como gesto de amistad hacia la Iglesia ortodoxa, y allí se conserva hoy, en la catedral dedicada a su nombre, junto con fragmentos de la cruz en la que fue martirizado.

Un símbolo que llegó hasta España

La cruz de San Andrés no solo es un símbolo religioso: con el tiempo se convirtió también en un emblema heráldico de primer orden. Bajo el nombre de "cruz de Borgoña", esta misma cruz en aspa fue adoptada por la Casa de Borgoña y, a través de los Austrias, se convirtió en uno de los símbolos militares más utilizados por la Monarquía Hispánica durante los siglos XVI, XVII y XVIII, presente en banderas y estandartes del ejército español de la época. Hoy en día sigue formando parte de la bandera de Escocia, país del que San Andrés es también patrono.

Patronazgos de San Andrés

Además de Escocia, Rusia y Ucrania, San Andrés es venerado como patrono de los pescadores, en recuerdo de su antiguo oficio junto al lago de Galilea, así como de la ciudad griega de Patras, escenario de su martirio.

Una figura clave, aunque discreta, entre los apóstoles

San Andrés no protagoniza grandes discursos ni milagros propios en los Evangelios, pero su papel resulta decisivo: fue el primero en reconocer a Jesús y el que llevó a su hermano Pedro hasta él, un gesto sencillo que terminaría cambiando el curso de la historia del cristianismo. Su fidelidad hasta el martirio, simbolizada en esa cruz en aspa que hoy reconocemos en banderas y escudos de medio mundo, sigue siendo, cada 30 de noviembre, motivo de celebración para millones de fieles.

Directora y redactora de Cuaresma Egabrense. MAC fotografía. Ambientóloga y responsable de marketing.