Una corona de perlas

Una corona de perlas

No seré yo el más devoto, ni el hermano más antiguo, ni el capuchón silente que en fuga de paciencia aguanta estoico un Sábado Santo de sol y toros. Ni soy el que te reza cada día a través de la cancela de tu Iglesia, ni siquiera estoy en tu nómina de hermanos. Pero...