¿Sabías qué…?

En Semana Santa hay platos especiales por eso hoy te facilitamos la receta del potaje de vigilia.

Ni en Cuaresma, ni en Semana Santa se debería de comer carne. La carne simboliza el cuerpo de cristo por lo que, en señal de penitencia los cristianos suprimen este alimento de su dieta durante los días que dura la Cuaresma. Con el ayuno se realiza una sola comida durante el día y por la noche consumir lo que se quiera pero sin probar la carne. Esto es obligado para todos los mayores de edad hasta que cumplan la edad de 59 años.

Por eso en el tiempo de vigilia, tiempo en el que nos abstenemos de comer carne, se preparan en las casas de toda España platos especiales hechos de algún tipo de pescado. La gastronomía de Semana Santa es muy variada pasando por la ensaladilla, albóndigas de boquerones, huevos de vigilia y un largo etc.

Receta potaje de vigilia

Por eso en esta ocasión queremos compartir con vosotros la receta del potaje de vigilia. Sabemos que existen muchas variantes de este plato, en esta ocasión os vamos a dar la receta de la versión más conocida.

Ingredientes:

  • 300 gr de garbanzos secos
  • 300 gr de bacalao desalado
  • 250 gr de espinacas frescas
  • 2 cebollas medianas
  • 4 dientes de ajo
  • 1 huevo
  • Una rebanada de pan
  • 1 cucharada de pimentón de la Vera (agridulce)
  • Una hoja de laurel
  • Aceite de oliva extra
  • Sal (al gusto)

Elaboración:

  1. La noche de antes ponemos los garbanzos a remojo con agua caliente para no endurecer la capa que los recubre. Además desalaremos el bacalao introduciendo lo en agua. Tanto los garbanzos como el bacalao los dejaremos sumergidos en agua 12 horas.
  2. Reblandeceremos los garbanzos, si usamos una olla normal deberemos dejarlos cocinar una hora y media. Si optamos por una olla exprés en unos 15-20 minutos los tendremos listos. En la olla hechamos un litro de agua, 2 dientes de ajo pelados la hoja de laurel y los garbanzos ya remojados.
  3. Cerramos la olla y la ponemos a fuego alto. Cuando empiece a salir vapor, bajamos a fuego lento y dejamos cocinar 15 minutos.
  4. Mientras se cocinan los garbanzos prepararemos un sofrito. Picaremos muy fino un diente de ajo y otro lo pelaremos. Las cebollas las pelaremos y cortaremos a la juliana muy pequeñas.
  5. En una sartén echaremos el aceite de oliva extra y freiremos los ajos a fuego medio. Cuando se doren retiraremos del fuego el diente de ajo entero.
  6. En la sartén vertemos la cebolla y la sofreiremos. Añadimos sal al gusto. Cuando esté pochada la apartaremos del fuego y dejaremos atemperar.
  7. Añadiremos la cucharada de pimentón y removeremos para integrar bien. Reservamos.
  8. Coceremos el huevo, se utilizará en la parte final de la receta.
  9. Dejar liberar todo el vapor antes de abrir la olla.
  10. Colamos el caldo de los garbanzos y pasamos el caldo y los garbanzos a otra cazuela (sin el ajo ni el laurel)
  11. Calentamos la cazuela con los garbanzos y cuando esté caliente echamos el sofrito.
  12. Echamos las espinacas. Sino cogen todas del tirón el olla verter en tandas. Rectificamos de sal y dejamos cocinar un par de minutos.
  13. Desmigamos en bacalao para que luego se pueda comer de una cucharada (según el gusto). Y lo echamos a la cazuela. Removemos para integrarlo todo bien.
  14. en una sartén freímos la rebanada de pan. Hasta que esté bien dorada y crujiente.
  15. En un mortero echamos el pan frito y el ajo entero que teníamos reservado. Machacamos para hacer un majao.
  16. Cuando el bacalao haya estado unos 5 minutos en la cazuela, echamos el majao.
  17. Cortamos el huevo en pedazos y servimos el plato.

Y de postre que mejor que algún dulce de la tierra acompañado de un vino dulce típico de aquí ¡Qué aproveche!

Potaje de vigilia.