San Rodrigo mártir vivió bajo el reinado de Mohamed I, hijo de Abderramán II, en el emirato de Córdoba.

San Eulogio, obispo de esta ciudad, da cuenta del martirio sufrido por Rodrigo, juntamente con san Salomón, el día tercero de los dias de marzo (día 13) del año 895.

Natural de un pueblo próximo a Egabro (Cabra), cursó en esta ciudad los estudios eclesiásticos y se ordenó sacerdote.

Uno de sus hermanos, fanático de Mahoma, arremetió un día contra él y lo dejó malherido; y habiéndolo instalado en una camilla, lo paseó por la ciudad, explicando que de esta manera quería demostrar su fe musulmana. Pero habiéndose rehecho Rodrigo de sus heridas, logró escapar.

Su hermano, despechado, lo acusó ante el cadí de prevaricador y apóstata. Conducido a prisión, allí conoció a otro mozárabe, Salomón, acusado como él de haber renegado de Mahoma.

Después de numerosos intentos por convertirlos al Islam, el cadí los sentenció a muerte. Fueron degollados, y sus cuerpos, atados a pesadas piedras, fueron arrojados al río. Pero fueron hallados milagrosamente, y enterrados solemnemente, durante una procesión nocturna, precedida por el obispo Saúl.

La fiesta de san Rodrigo y san Salomón se celebra el 13 de marzo en conmemoración de su muerte.

Seguro que muchos os habréis fijado que la imagen de San Rodrigo porta una palma pero ¿Sabéis qué significa?

En la iconografía cristiana, la palma del martirio, es un atributo adoptado en las representaciones de los primeros santos de la Iglesia y mártires. Esta representación tiene un probable origen oriental, sitio donde se daba una gran importancia a las palmeras al vincularlas con los oasis y a la vida. También se pensaba que en el momento en que la palmera generaba sus frutos esta moría, de ahí que se significara como un sacrificio.

En Roma, ya existía la representación de la palma en la imagen de la Victoria. El significado que se le dio en la época pre-cristiana, es decir cuando era una religión perseguida por el Imperio romano, fue considerada como un símbolo de victoria del espíritu sobre lo terrenal y la carne, así como un símbolo del renacimiento y de la inmortalidad. Los llamados mártires, según lo constan las actas de los mártires, eran condenados a morir al profesar la fe cristiana, por lo que sacrificaban su vida terrenal y salían vencedores contra los enemigos de la cristiandad.2 El simbolismo cristiano, presente desde los primeros cristianos está vinculado al Libro de los Salmos, donde se dice que al igual que florecerá la palmera así hará el justo: la palmera produce una inflorescencia cuando parece ahora ya muerta, así los mártires obtienen su recompensa en el paraíso.

En el caso del Domingo de Ramos, que se refiere entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén (Juan 12, 13)4 previendo de antemano la resurrección tras la crucifixión, la palma tiene el mismo valor que un símbolo de la resurrección de los mártires (Apocalípsis 7, 9)

San Rodrigo pintado por Murillo